Image Alt

HAIZEAREN EGIA (El susurro del viento)

CORTOMETRAJE DE FICCIÓN

EN PREPRODUCCIÓN

_____

SINOPSIS:

Se levanta arena en el desierto, se oye el susurro, el susurro del viento. Es una voz, una voz que habla y grita, una voz que cuenta, cuenta historias, para que no sean olvidadas nunca, para que no se pierdan cuando pare el viento, cuando calle el susurro en el desierto eterno.

Y es la de Tahar una de las historias que cuenta el viento, habla de un joven, un joven saharaui de 20 años que vive en el País Vasco. Un migrante que solo ha conocido dos mundos, y que lleva en su interior una herida profunda. Una herida que oculta algo, algo de su pasado. Una herida que desgarrará sus entrañas cuando vuelva a los campamentos y se encuentre con su padre, enfermo, a punto de morir. Ahí se enfrentará a su padre, cara a cara, los dos solos en una sala, donde el joven tendrá que lavar su cuerpo. 

Y será en ese momento en el que Tahar comprenderá quién es él y quien su padre, comprenderá que en su interior ama profundamente a su padre. Y que lo tiene ahí, delante de sus ojos, para perdonarlo y que pueda descansar en paz para siempre. Porque quizás ha llegado a tiempo, para que antes de que su padre los deje pueda escuchar las palabras de su hijo. Como si el desierto le hubiera dado otra oportunidad, pero el viento ha empezado a parar, poco a poco, y Tahar tendrá que decidir si quiere o no perdonarlo porque si no, el susurro callará, y entonces la historia de Tahar, caerá en el olvido, atrapado en el desierto eterno, para siempre.

POSTER:

FICHA TÉCNICA:

Año: 2020.

Director: Ekain Albite.

Guionista: Ekain Albite.

Producción: Maluta Films.

Dirección de fotografía: Gerard Alba.

Dirección de sonido: Albert Guimerà.

Montaje: Oier Aranzabal.

BSO composer: Aziza Brahim.

Cast: Malek Mohamed, Chej Mahdi, Hamdi Sidahmed.

Investigación

Cuando tenía 15 años viajé a los Campamentos de Refugiados Saharauis con una asociación de mi escuela, llamada Darahli. En ese momento, me di cuenta de lo poco que conocía el mundo, comprobé había gente que vivía de manera totalmente distinta a las nuestra. Sin embargo, las condiciones de extremas en las que vivían generaban en mí una profunda tristeza. Después de aquel viaje, mi alma quedo capturada por ellos, nunca pude dejar de solidarizarme con su causa; desde recogidas de alimentos hasta ser monitor de verano con niños saharauis. Aquel pueblo y todo lo que representaba había calado en mí hasta el fondo de mi corazón, tanto es así que desde la primera vez que los conocí no he podido dejar de estar a su lado. Una vez finalizado el viaje y coincidiendo con el décimo aniversario de la asociación de mi escuela, el director de ésta me pidió que realizase un documental a cerca de la asociación. Aquel primer trabajo ya estableció las líneas de este futuro proyecto. Cuando lo finalizamos sentíamos que habíamos aquello se quedaba corto, que teníamos que mostrar al mundo entero quién era esta gente, cómo eran sus familias, sus casas, sus costumbres. Todas ellas atravesadas por la enorme injusticia que las ha tocado vivir, expulsados de su país al desierto más cruel del mundo.

Percibíamos que era una cultura que tenía mucho que contar, y que se le había dado poca atención a nivel cinematográfico. Por ello, el presidente de la asociación y yo planteamos rodar un cortometraje en el Sahara. Teníamos el contexto y el lugar, pero nos faltaba algo muy importante, la historia.

Tras dar muchas vueltas a qué tipo de narración podría tener cabida en este ambiente, me di cuenta de que era necesario unir de alguna manera el País Vasco y el Sahara, porque ello nos permitía contar esta historia uniendo las dos perspectivas y evitando  una visión occidental paternalista respecto a ellos. Encontramos un conflicto fuerte en muchos saharauis, los llamados apatridas. Personas que había dejado los campamentos y que con el tiempo se daban cuenta de que echaban de menos sus raíces. Sin embargo, al volver, tampoco sentían que encajaban del todo en su tierra natal, quedándose sin lugar en el mundo. Basándonos en esta idea, nos pareció interesante contar la historia de un niño que venía al País Vasco desde el Sahara dentro del programa de Vacaciones en Paz (acogen a niños saharauis en verano), y después de estar en el País Vasco toda su juventud, tiene que volver a los Campamentos forzosamente y enfrentarse a la realidad de su tierra natal.

 

TRATAMIENTO

 

(Muy importante leer dossier para comprender bien las ideas claves de puesta en escena y tratamiento visual del cortometraje).

Desarrollo

Con la historia en la mano acudimos a la productora de cine Maluta Films, para poder realizar un cortometraje de un nivel técnico alto y poder mostrar la pieza en diversos lugares, debido a que el objetivo final, siempre ha sido el de enseñar al mundo la historia de los saharauis, volver a poner su conflicto sobre la mesa, antes de que sean olvidados.

Maluta FIlms aceptó producir el cortometraje, y seguidamente con ellos nos presentamos a las ayudas cinematográficas del Gobierno Vasco (GV), consiguiendo ser el tercer proyecto que más ayuda económica recibía. Con la subvención del GV, conseguimos también apoyo económico en ciertos ayuntamientos como el de Zumaia y Zestoa. 

Financiado el proyecto, nos adentraremos en rodaje muy complejo, debido no solo las condiciones infrahumanas a las que nos enfrentaremos en el desierto cuando rodemos, sino a la dificultad logística que supone rodar un cortometraje de esta dimensión en un campamento de Refugiados. No obstante, contamos con la ayuda de la Escuela de Cine Saharaui, que ha sido la encargada del casting y de buscar las localizaciones, y sobre todo, con un equipo muy motivado que está dispuesto a enfrentarse a cualquier adversidad para conseguir rodar la historia de Tahar.

Ejecución

Una vez acabado el rodaje (previsto para octubre de 2019) y con el montaje cerrado, nuestro máximo objetivo será distribuir y enseñar el cortometraje en todo el mundo. Consideramos que es una historia que habla de temas universales y que puede tener proyección internacional. Por ello planteamos una estrategia de festivales que nos permita abrir las puertas para seguir manteniendo presente el conflicto saharaui. Por último, es importante destacar que este proyecto trasciende lo cinematográfico, dado que no sólo es una experiencia positiva para todo los participantes, sino que la propia interrelación que mantenemos con los saharauis, ayuda a seguir creando sinergias y nuevos proyectos para que los canales de comunicación entre el pueblo saharaui y el resto del mundo sigan vivos, y nunca se apaguen.

Impacto social

FRAMES: